Jorman Campuzano Transformó El Superclásico Boca-River En Un Campo de Entrenamiento Para Wrestlemania

Los dos titanes de Argentina volvieron a enfrentarse después de 438 días.

Un Superclásico Boca-River nunca es aburrido y el que se jugó este 2 de enero por la Copa Diego Armando Maradona no fue la excepción. Aún menos siendo el primer enfrentamiento entre los dos máximos colosos de Argentina en ¡438 días! Sí, el partido más importante de Sudamérica no se jugó en todo el 2020, añadiéndose a la lista de eventos cancelados durante la pandemia de Covid-19.

Al final fue un partido que terminó 2-2, con una buena colección de patadas y un par de expulsados, entre ellos el colombiano Jorman Campuzano, quien transformó el Superclásico en un campo de entrenamiento digno de Wrestlemania. 

Ramón “Wanchope” Ábila convirtió el 1-0 a los 10 minutos y puso a Boca en control del juego.

Sin embargo, el ímpetu y la estupidez táctica de Campuzano comenzó a hacer mella pronto. De hecho, a los 29 minutos, el mediocampista xeneize sacó a relucir un codazo digno de La Roca, Dwayne Johnson, y lo instaló directamente en la yugular de Jorge Carrascal, 

Inmisericorde. 

En cualquier parte del mundo, roja directa. En Argentina, el árbitro Fernando Rapallini decidió que con suerte alcanzaba para tarjeta amarilla. 

Las duchas del entretiempo, sin embargo, no sirvieron para calmar al muchacho Campuzano. Esto porque a los 57, pensando que todavía estaba en un ring de la WWE, moviéndose entre las cuerdas, conectó un tonto e injustificado mangazo sobre Matías Suárez.

Inexplicablemente, el juez Rapallini volvió a sacar amarilla, pero como ya tenía una no le quedó otra que expulsarlo por doble amonestación.

Con un hombre más, River Plate creció y logró emparejar a los 74 minutos con un gol de Federico Girotti, su segundo en el profesionalismo y su primero en un Superclásico. El joven delantero cabeceó arrodillado mientras la defensa de Boca trataba vanamente de impedirlo.

Tres minutos después, la alegría crecería en los hombres de River Plate, cuando Rafael Santos Borré, otra vez de cabeza, convirtió el 2-1. 

Sin embargo, cuando la victoria de River parecía en el horizonte, el pecado vino en el lado de los suyos. Enzo Pérez fue expulsado a los 80 minutos y dejó el partido 10 contra 10. Boca olió sangre y tras una gran jugada de Carlos Tévez, Sebastián Villa anotó el definitivo 2-2.

Una noche única, una noche de Superclásico.

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