Países Bajos Y Alemania: Dos Equipos, Dos Estilos, 'Una Crisis'

Dos combinados nacionales que marcaron un hito en el balompié internacional, no pasan por su mejor momento futbolístico en la actualidad.

Países Bajos; una Eurocopa y 3 subcampeonatos mundiales. Alemania; 3 Eurocopas y 4 campeonatos mundiales. Dos naciones que respiran, comen y beben fútbol pero que no consiguen los resultados esperados. Sin duda alguna, ambas selecciones ostentan un palmarés envidiable, pero en el fútbol el presente habla y lo hace con goles, resultados y puntos.

La “Naranja Mecánica”, más allá de haber quedado subcampeona de la Liga de Naciones de la UEFA en el pasado reciente, no clasificó a la cita mundialista de Rusia 2018. Por su parte, los bávaros pasaron de ser campeones indiscutibles pasándole por encima al local y favorito Brasil en el mundial de 2014, al bochorno de Rusia 2018, quedando eliminados en la fase de grupos.

Desaciertos técnico-tácticos, plantilla, estilos de juego, nivel de los contrincantes, o un poco de todo. Así es este deporte: todo equipo es susceptible de ir de la gloria al subsuelo en un abrir y cerrar de ojos. Mientras, tanto neerlandeses como alemanes están a la expectativa ante lo que pueda pasar este verano en la Eurocopa 2020, y en los encuentros de la fase clasificatoria al mundial de Catar 2022.

Países Bajos; forjadores de aquel estilo de juego llamado “Fútbol Total” entre los años 1974 y 1986. Rinus Michels, máximo exponente de aquel fútbol de toque, posesión, presión alta sobre el rival, pases cortos para abrir las líneas y los laterales alimentan al ataque estableciendo la superioridad numérica. Recordemos a grandes jugadores protagonistas de este estilo: Johan Cruyff, Johnny Rep, Johan Neeskens; y de un tiempo para acá, Van Basten, Koeman, Gullit y Rijkaard, entre otros.

Estilo predecesor del “Tiquitaca” blaugrana, aportador de seis títulos en una temporada, o del juego de la España campeona mundial del ecuménico de 2010. Estilo, a su vez, que le sirvió como referencia a Arrigo Sacchi y a sus dirigidos de la “Associazione Calcio Milan” en la década de los años 1980. Ya después, Bielsa, Guardiola, Hiddink y Van Gaal, también quisieron implantarlo en sus equipos.

Alemania, por su parte, siempre es, para muchos, la gran favorita en todo evento que tenga que ver con fútbol internacional. La eficacia de cara al marco, el orden, la disciplina, la fortaleza física, el juego minimalista con espíritu de lucha y protagonismo encumbran aquel trillado logaritmo verbal de Sir Gary Lineker de 1990: "El fútbol es un deporte de 22 personas que corren detrás de un balón en el que al final siempre gana Alemania".

Pero de un tiempo para acá, Die Mannschaft, ha sufrido una serie de reveses que sorprende a propios y extraños. Derrota por la mínima ante México en su debut de Rusia 2018, caen sorpresivamente ante los surcoreanos, y quedan eliminados en la fase de grupos de un mundial por primera vez en su historia, España los golea por 6-0 en la Liga de Naciones de la UEFA en 2020, y pierden en su feudo 2-1 ante la débil Macedonia del Norte.

Así las cosas; los teutones antes del “batacazo balcánico”, solo habían perdido dos veces en la historia de las eliminatorias para las copas del mundo. Ante Inglaterra en el 2001 y ante Portugal, previo a México 1986.

Germanos y neerlandeses acudirán este verano, entre dudas y expectativas, al máximo evento del viejo continente a nivel de selecciones: Eurocopa 2020. Países Bajos encabeza el grupo “C”, y se medirá ante Ucrania, Austria y Macedonia del Norte. Por su parte, a Alemania le toca bregar con lo más difícil, integran el llamado grupo de la muerte, y se tendrán que enfrentar a Hungría, Portugal y Francia en el grupo “F”.

Joachim Löw y Frank de Boer; dos técnicos que apuestan a lo suyo para conseguir los resultados que todo el orbe futbolero espera de ellos. Dos estilos distintos de juego susceptibles de análisis, estudio o revisión; y que han de adaptarse a las individualidades, al juego colectivo, y a la perspectiva del balompié moderno.

Hoy por hoy no es suficiente contar con grandes individualidades. La polivalencia de los jugadores dentro del engramado es vital al momento de recuperar o mantener la esférica, y proyectarse al ataque. El balompié moderno exige potencial ofensivo de los media puntas, incluso si se juega con un 9 referencial. En este sentido, es menester contar con rápidos jugadores con pase, desborde y habilidad a raudales que midan la tesitura del partido de manera magistral. Los laterales, han de ser “todoterrenos” que deberán defender y atacar cuando sea necesario.

Dicho lo anterior, ¿hay crisis en los vestuarios tulipanes o germanos? La palabra hecatombe retumba en nuestros oídos cuando escuchamos la palabra crisis. Si me permiten la corrección; alemanes y neerlandeses pasan por un trance amargo en lo futbolístico, deberán modificar algunas piezas, tácticas de juego y revisarse. Pero, ¡cuidado! No se trata de hacer un “copier coller” (copiar y pegar) de la Francia campeona de Rusia 2018.  

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